Querida Lesión

Querida lesión:

No sabes cuanto te temí. Cuando me nombraste, solo pensé en correr lejos. Cuando viniste a buscarme solo quise ocultarme para huir de ti. Pero no sirvió de nada. Cuando mejor estaba físicamente; cuando mejor me estaban saliendo las cosas, me atrapaste dejándome en el dique seco por una larga temporada. Haciéndome pasar envidia de ver a mis compañeros entrenar, no pudiendo estar con ellos durante los partidos, quería salir a jugar pero no me dejaste.

Y sumido en la soledad del reposo me preguntaba: ¿Quién eres tu para hacerme sentir miedo?, ¿Quién eres tu para impedirme practicar el deporte que me gusta? En realidad no eres nadie, solo un simple mosquito molesto, una piedra inoportuna en el camino.

Aunque en un principio te creíste poderosa, tarde o temprano sabías que no ibas a conseguir tu propósito, frenarme. Lo intentaste con mucho empeño de verdad, pero no lograste tu propósito. Con ayuda de tus peores enemigos: la rehabilitación, mi fuerza de voluntad y el esfuerzo, conseguí vencerte. Es cierto que tu de vez en cuando, ganabas alguna que otra batalla mandándome al los mejores aliados que tenias: el desanimo, la desesperación, la desesperanza... ¡Pero la guerra la gané yo!

Y Ahora mírame. Me has hecho sin pretenderlo más fuerte. Tus artimañas no te sirvieron para nada. Gracias a mi empeño y al trabajo duro, salí de tus temibles garras. Quisiste derrotarme, pero solo conseguiste hacerme mas fuerte. 

LCR


No Te Quedes En El Exterior

Es muy típico hoy en día caer en el fallo de fijarnos en la parte externa de todas la cosas. En la frutería se escoge la fruta según esta por fuera y a una persona se le juzga por su apariencia: como va vestida, si lleva o no modificaciones estéticas... Pero es un error. ¿Quién no lo ha cometido alguna vez?

Pongamos un ejemplo. Shrek es un ogro que no tiene nada en contra del mundo, pero como es lo que es, la gente sale corriendo pidiendo auxilio, sin parar a conocerle. Shrek es juzgado solo por su apariencia y nadie se atreve a hablar con él. Por eso se acostumbra a ser rehuido, encontrándose cómodo asustando a los demás. Sin embargo solo esta siendo estereotipado como un ogro, tal como aparecen en los cuentos de hadas. Pero Shrek puede alguien mejor si te molestas en conocerle, como hizo Asno. Porque en el fondo es bueno y tiene gran corazón.

¿Porqué nos cuesta tanto ver más allá de la piel? Y es que en esta sociedad tan estereotipada, con la necesidad de etiquetarlo todo, es muy difícil pasar de la parte externa y mirar al interior. Son muchas las influencias que nos hacen ver el exterior de la gente y de uno mismo. Pero hay que luchar contra eso, hay que ponerse frente a un espejo y mirarse. Al natural, sin complejos. Da igual lo que digan tus amigos; da igual lo que te digan en clase; da igual... Valórate, mira dentro de ti. Como dijo Antoine de Saint-Exupéry en el principito: "Lo esencial es invisible a los ojos"



El Poder De Los Libros

Desde la infancia estamos rodeado de letras: en nuestra casa, por la calle, en la guardería... Están por todas partes. Intentamos juntarlas para leerlas, pero no somos capaces, necesitamos la ayuda de al algún adulto ayuda para poder entender lo que dicen. Conforme la vida avanza, la escuela es el siguiente paso, y las maestras con paciencia con van enseñando a como juntar esas letras y entender su significado, hasta que poco a poco la lectura va estando al alcance. 

Es entonces cuando la comodidad se torna esquiva y el mundo de letras nos va agobiando. Leer un pequeño cartel se hace difícil, al igual que un pequeño cuento. Y la cosa suele ir peor. Ahora hay que coger soltura. En esta fase, la lectura se convierte en obligatoria. Los libros impuestos por los padres, profesores, el instituto... Que van seguidos de todo tipo de resúmenes, fichas y exámenes. En este punto los libros se vuelven aburridos y un incordio, provocando que el tiempo para jugar disminuya. 

Hasta que un buen día uno descubre que existe un castillo llamado Hogwarts, y que se esta muy bien ahí viviendo aventuras rodeados de magos; o que se puede viajar por un lugar llamado la tierra media, acompañado hobbits, elfos, hombres, enanos y criaturas extrañas; o que adentrándote en un armario viejo y polvoriento, formas parte de Narnía. Después del magnífico hallazgo, ese adolescente al que no le gustaba leer, empieza a comprender que todo ese amasijo de letras en unas hojas encuadernadas, contienen mundos y aventuras, dándose cuenta de que los libros son mágicos.


La Niña De La Ventana II


Parte II

En La Cripta

Poco a poco los ojos de Malcom se iban acostumbrando a la oscuridad, y conforme iba avanzando se iba haciendo una ligera idea de donde podía estar. Mientras andaba por aquél angosto pasillo, se daba cuenta de que no le gustaba estar en ese lugar. Aunque sabía que había llegado su hora, no acababa de aceptarlo. Cuando llegó a lo que parecía un antigua sala, el miedo lo volvió a paralizar al darse cuenta que la niña ya no estaba con él.

Aquella sala débilmente iluminada era un lugar oscuro. Cosas extrañas ocurrían en su interior pero eso Malcom lo ignoraba. Una pequeña corriente de aire frio, se colaba a través de una puerta vieja situada en el extremo opuesto de la sala, parecía que era la única salida. Aterrado nuestro amigo, dispuesto a abandonar ese sombrío lugar, se dirigió corriendo hacía la puerta. Si el miedo le hubiese dejado pensar con claridad, se habría dado cuenta de que esa habitación era su sentencia, una trampa de la que ya no había retorno. Justo cuando estaba llegando a la puerta escuchó un ruido sordo, y una trampilla se abrió bajo sus pies.

Malcom ignoraba cuanto tiempo había estado cayendo, pensaba que se encontraba a muchos metros de la sala, pero en realidad solo estaba a 4 metros del nivel anterior.  Se incorporó lentamente y anduvo hasta topar con algo. Cual fue su sorpresa al descubrir que se trataba de una pared de ladrillos. La cabeza le daba vueltas, ya no sabía ni siquiera donde estaba. Una vez que consiguió poner en orden sus ideas y darse cuenta de que ya no podía volver atrás, echo andar por el único camino que veía accesible.

Llevaba andado un largo trecho cuando sus ojos distinguieron una tenue luz. Con más prudencia que antes aceleró el paso, hasta llegar a una nueva estancia. Desde el umbral de la puerta escudriñó la habitación. Las paredes estaban llenas de estanterías con libros antiguos, en el centro había una mesa que tenia poco polvo encima, con lo que Malcom dedujo que alguien había estado allí no hace mucho. Siguió recorriendo la sala con la mirada hasta que descubrió aterrado que es lo que iluminaba aquel lugar. Encima de la puerta, en una ventana, estaba la niña con un candelabro.

Para leer la primera parte, ve aquí.

Descubriendo Tesoros

Cuando se es pequeño se descubren cosas de todo tipo, todo es asombroso y está lleno de magia. Pero poco a poco te vas acostumbrando a lo que te rodea, lo que antes te sorprendía deja de sorprenderte, y empiezas a darte cuenta que ya nada es nuevo para ti y piensas que ya lo has explorado todo. Sin embargo siempre queda algo por descubrir, por explorar. Puede que sea un tesoro, algo nuevo que desconocías o una persona que siempre ha estado ahí o no, con la que habías hablado solo de cosas triviales o solo habías intercambiado miradas fugaces, pero que nunca te habías atrevido a conocer. Quizás porque la timidez te supone un obstáculo; o no encuentras las palabras apropiadas y piensas que vas a meter la pata; o tu mismo te vas poniendo excusas para no hablar con ella.

Sin embargo, nada dura eternamente y un día decides romper esas cadenas que te impedían conocer a esa persona. Superas la timidez, encuentras esas palabras, desechas las excusas... Y es entonces es cuando averiguas que tus temores son infundados, que tienes que dejar que todo fluya y descubres que siempre ha estado ahí esperando a que tu te acercaras y le hablaras. Es en ese momento cuando descubres cualidades de ella que son muy parecidas a la tuyas: sabe escuchar, es confidente, sabe dar buenos consejos... Da igual el problema que sea, pero siempre esta ahí.

Después de todo eso, es cuando puedes ver a la buena persona que siempre ha estado ahí, oculta esperando a hablar contigo y no te atrevías. Por eso, yo creo que nunca se dejan de descubrir cosas, da igual que seas niño, adolescente, joven o adulto, siempre estás a tiempo de conocer tesoros.


Lamento Por Boromir


"A través de Rohan por los pantanos y los prados donde crecen las hierbas largas
el Viento del Oeste se pasea y recorre los muros.
«¿Qué noticias del Oeste, oh viento errante, me traes esta noche?
¿Has visto a Boromir el Alto a la luz de la luna o las estrellas?»
«Lo vi cabalgar sobre siete ríos, sobre aguas anchas y grises;
lo vi caminar por tierras desiertas, y al fin desapareció
en las sombras del Norte, y no lo vi más desde entonces.
El Viento del Norte pudo haber oído el corno del hijo de Denethor».
«Oh Boromir.  Desde los altos muros miro lejos en el Oeste,
pero no vienes de los desiertos donde no hay hombres».
De las bocas del Mar viene el Viento del Sur, de las piedras y de las dunas;
trae el quejido de las gaviotas, y a las puertas se lamenta.
«¿Qué noticias del Sur, oh viento que suspiras, me traes en la noche?
¿Dónde está ahora Boromir el Hermoso?  Tarda en llegar, y estoy triste».
«No me preguntes dónde habita... Hay allí tantos huesos...,
en las costas blancas y en las costas oscuras bajo el cielo tormentoso;
muchos han descendido las aguas del Anduin para encontrar las mareas del Mar.
¡Pídele al Viento Norte las noticias que él mismo me trae!»
«¡Oh Boromir!  Más allá de la puerta la ruta al mar corre hacia el Sur,
pero tú no vienes con las gaviotas que desde la boca del mar gris se lamentan».
De la Puerta de los Reyes viene el Viento del Norte, y pasa por las cascadas tumultuosas:
y claro y frío alrededor de la torre llama el cuerno sonoro.
«¿Qué noticias del Norte, oh poderoso viento, hoy me traes?
¿Qué noticias de Boromir el Valiente?  Pues partió hace tiempo».
«Al pie del Amon Hen le he oído gritar.  Allí batió a los enemigos.
El yelmo hendido, la espada rota, al agua los llevaron.
La orgullosa cabeza, el rostro tan hermoso, los miembros, pusieron a descansar;
y Rauros, los saltos dorados de Rauros, lo transportaron el seno de las aguas».
«¡Oh Boromir!  La Torre de la Guardia mirará siempre al norte,
a Rauros, los saltos dorados de Rauros, hasta el fin de los tiempos». "

J. R. R. Tolkien

La Niña De La Ventana I


 Parte I

El Fin Se Acerca

Hace frío y la noche ha traído la serenidad de su silencio. La ciudad a quedado desierta, de vez en cuando, un aire frío recorre las calles azotando las persianas para colarse en los balcones de las casas de los que pretenden dormir. No todo el mundo esta durmiendo, al final de la avenida principal, hay una casa señorial que tiene pinta de llevar mucho edificada. Malcom se para, escudriña su fachada descubriendo que una de sus ventanas emite una tenue luz. Le da la sensación de que es una ventana de esas que se colocan en los desvanes, pero esta lejos y lo la ve bien. Se va acercando y vislumbra una silueta de una niña apoyada en el alfeizar. Un ruido le sobresalta, se gira, y distingue entre la penumbra que una plancha de metal yace ahora en el suelo. Mientras se recupera del sobresalto, vuelve a fijar la vista en la ventana. La niña ha desaparecido.

Un escalofrío recorre el cuerpo de Malcom que de repente no sabe que, pero algo raro presagia. Sale corriendo por las calles de la ciudad hasta llegar enfrente de una casa algo más nueva que la anterior. Se encuentra desorientado, parece como si nunca hubiese estado en la ciudad, pero la verdad, había nacido en ella. Si atreverse a mirar hacia atrás sigue corriendo, cruza un lóbrego parque y a lo lejos divisa una tenue luz que le resulta familiar. Sus presagios se han confirmado. Su hora ha llegado.

Sigue siendo de noche, cada vez hace más frío, otro escalofrío recorre su cuerpo. A lo lejos entre los arboles, a contraluz, vuelve ha ver la silueta de la niña. Malcom quiere correr pero sus músculos se han quedado paralizados, quiere gritar pero se ha que dado mudo. Poco a poco la niña se va acercando, va vestida de blanco y su cara desprende ternura, él sabe que el fin se aproxima. Lo coge de la mano, y después de andar unos metros, llegan hasta una puerta herrumbrosa situada en el suelo, la niña dejándole atrás, le suelta la mano y se adelanta para abrir la puerta. Un fuerte chirrido castigó los oídos de su acompañante y girándose haciéndole una señal a Malcom, le indicó  que bajase por unas escaleras que se extendían ante ellos. Una vez que los dos se habían perdido en la oscuridad, la puerta se cerró de golpe, dejando un letrero al descubierto: “Bienvenido a tu tumba”