Lamento De Un Obrero


Es un día sombrío.
El despertador esta sonando,
y yo no quiero volver a ese infierno.
Todas las mañanas es igual, 
personas saliendo de los portales
con el mono gris y caras largas,
pues saben el suplicio que les espera.
Vamos hacia la fábrica con la esperanza
de que las cosas cambien,
pero solo es una ilusión.

Entramos en la fábrica y suena el silbato,
A todos nos aterra ese maldito cacharro,
pues es el amo de nuestro trabajo.
Hartos comenzamos la jornada
y no tenemos ni un descanso.
Me encuentro al borde del desmayo,
pero sin terminar la tarea,
no me dejan probar bocado.
Pasa la tarde y llega el ocaso,
hastiado abandono mi lugar de trabajo.

Otro día ha llegado,
y las cosas no han cambiado,
el infierno sigue siendo el mismo.
Estoy cansado de que en el siglo XXI,
me traten como un esclavo.
Y ya solo, arropado por la noche pienso:
<<Hay que rebelarse
sin la ayuda de los sindicatos,
pues por sistema el sistema han sido comprados>>

LCR

La Niña De La Ventana III


Parte III

Los Sucesos Acontecidos En La Cripta

En realidad Malcom no sabía porqué esa niña que parecía tan dulce le daba tanto miedo. Desde que la vio por primera vez, en la ventana de aquella casa, supo que había llegado su hora. ¿Pero la hora de qué?. No paraba de repetirse constantemente la misma pregunta, a la que no encontraba la respuesta. Aunque había entrado voluntariamente en la cripta, solo quería salir de ese espantoso lugar. Se dirigió hacia la puerta y descubrió para su sorpresa que no tenia cerradura, ni picaporte alguno. Abatido y desilusionado se sentó en el suelo, y ahí se quedo.

Mientras la angustia lo dominaba por verse en una situación sin salida, de repente un atisbo de lucidez invadió su mente. Empezó a recordar que en las partidas de rol que jugaba con sus amigos, sus personajes, de vez en cuando se encontraban situaciones similares a la que estaba en ese momento. Con una renovada esperanza de un salto se levantó y comenzó a investigar la habitación en la que se encontraba, ya que Malcom creía que había una manera de abrir la puerta.

El primer objeto en el que centro su atención fue la mesa, era muy antigua y estaba algo castigada por humedad y la carcoma, tenia dos cajones que Malcom abrió con la esperanza de que tuvieran un doble fondo y alguna pista que le indicase como salir de ahí, pero no encontró nada. Se quedó un rato pensativo hasta que dio con otra idea. La sala esta rodeada de estanterías con libros, y alguno tendría que tener un mecanismo que activara la puerta. Así que se puso manos a la obra, buscaba un libro que estuviese desgastado por los bordes, cerca del lomo. Pasó un largo rato comprobando uno a uno los libros, pues eran muchos y demasiado viejos, con lo cual sería una ardua tarea. Había todo tipo de libros; algunos eran diarios; otros de historia; otros parecían ser de magia oscura, cosa que extrañamente le sorprendió. Se pasó horas y horas buscando, incluso llegó a desesperarse, hasta que al final dio con el que buscaba, tiró de él y la puerta se abrió haciendo un leve chirrido.

Un pasillo lóbrego y oscuro se abría ante él. Malcom se acercó muy lentamente hacia el marco de la puerta pues la experiencia le había enseñado, que el lugar donde se encontraba estaba repleto de sorpresas, y la mayoría eran muy desagradables. Cogió la antorcha de la habitación y se adentró cuidadosamente en el pasillo. Anduvo mucho tiempo entre telarañas, de vez en cuando algo le rozaba los tobillos, pero no le daba tiempo nunca a saber que era. Se encontraba en una cripta y eso significaba convivir con multitud de alimañas de dudosa procedencia.

Pasó mucho tiempo, hasta que de repente escuchó tambores a lo lejos, y una luz muy tenue al principio que cada vez se hacía brillante, hizo que no necesitara la antorcha. Siguió avanzando hasta que se encontró en un galería. Con mucho cuidado y escondido examinó el pequeño lugar donde se encontraba, y descubrió de donde procedían los tambores. Estaba en lo que parecía ser una tribuna, con la particularidad de que estaba escavada en la roca. Se encontraba seguro en aquel lugar, de repente los tambores cesaron, entonces la vio, ahí estaba ella, acompañada de dos personas con una túnica negra. Detrás traían a un hombre encadenado que con mucho esfuerzo lo ataron a un altar entre vítores de la multitud. De repente la gente allí congregada se cayó. Una extraña oscuridad comenzó a reinar en ese lugar, uno de los encapuchados se adelantó, cogiendo un libro que le ofrecia su compañero. Tal fue la sorpresa de Malcom, cuando comprobó aterrado que era uno de los libros que había comprobado en aquella sala, como nadie sabía que se encontraba en ese lugar, ahí se quedo siguiendo la escena con atención:

El encapuchado abrió el libro y empezó a leer algo ininteligible a los oídos de nuestro protagonista. Entonces un ruido muy fuerte se escuchó en la sala, y una nube oscura irrumpió en aquel lugar introduciéndose en el cuerpo de aquél hombre. Esté se cayó al suelo, mientras se retorcía de dolor, al mismo tiempo que gritaba, convulsionaba y le salía una sustancia blanquecina de su boca. De repente su cuerpo se quedó inerte en el suelo, y pasado un tiempo se levanto. Se había convertido en una criatura extraña. A Malcom le resultaba familiar pero se quedó petrificado al verla. Entonces aquel ser se acercó al hombre que estaba atado en el altar, y hundiendo una de sus garras en el pecho, le arrancó el corazón. La niña que contemplaba la escena impasible, alzó la mirada buscando  algo o a alguien, pues sabía que Malcom estaba en ese lugar, pero no estaba segura de donde estaba. Así que introduciéndose en su agotada mente le dijo: Tú serás el siguiente.

Para leer la primera parte, ve aquí.
Para leer la segunda parte, ve aquí.

Querida Lesión

Querida lesión:

No sabes cuanto te temí. Cuando me nombraste, solo pensé en correr lejos. Cuando viniste a buscarme solo quise ocultarme para huir de ti. Pero no sirvió de nada. Cuando mejor estaba físicamente; cuando mejor me estaban saliendo las cosas, me atrapaste dejándome en el dique seco por una larga temporada. Haciéndome pasar envidia de ver a mis compañeros entrenar, no pudiendo estar con ellos durante los partidos, quería salir a jugar pero no me dejaste.

Y sumido en la soledad del reposo me preguntaba: ¿Quién eres tu para hacerme sentir miedo?, ¿Quién eres tu para impedirme practicar el deporte que me gusta? En realidad no eres nadie, solo un simple mosquito molesto, una piedra inoportuna en el camino.

Aunque en un principio te creíste poderosa, tarde o temprano sabías que no ibas a conseguir tu propósito, frenarme. Lo intentaste con mucho empeño de verdad, pero no lograste tu propósito. Con ayuda de tus peores enemigos: la rehabilitación, mi fuerza de voluntad y el esfuerzo, conseguí vencerte. Es cierto que tu de vez en cuando, ganabas alguna que otra batalla mandándome al los mejores aliados que tenias: el desanimo, la desesperación, la desesperanza... ¡Pero la guerra la gané yo!

Y Ahora mírame. Me has hecho sin pretenderlo más fuerte. Tus artimañas no te sirvieron para nada. Gracias a mi empeño y al trabajo duro, salí de tus temibles garras. Quisiste derrotarme, pero solo conseguiste hacerme mas fuerte. 

LCR


No Te Quedes En El Exterior

Es muy típico hoy en día caer en el fallo de fijarnos en la parte externa de todas la cosas. En la frutería se escoge la fruta según esta por fuera y a una persona se le juzga por su apariencia: como va vestida, si lleva o no modificaciones estéticas... Pero es un error. ¿Quién no lo ha cometido alguna vez?

Pongamos un ejemplo. Shrek es un ogro que no tiene nada en contra del mundo, pero como es lo que es, la gente sale corriendo pidiendo auxilio, sin parar a conocerle. Shrek es juzgado solo por su apariencia y nadie se atreve a hablar con él. Por eso se acostumbra a ser rehuido, encontrándose cómodo asustando a los demás. Sin embargo solo esta siendo estereotipado como un ogro, tal como aparecen en los cuentos de hadas. Pero Shrek puede alguien mejor si te molestas en conocerle, como hizo Asno. Porque en el fondo es bueno y tiene gran corazón.

¿Porqué nos cuesta tanto ver más allá de la piel? Y es que en esta sociedad tan estereotipada, con la necesidad de etiquetarlo todo, es muy difícil pasar de la parte externa y mirar al interior. Son muchas las influencias que nos hacen ver el exterior de la gente y de uno mismo. Pero hay que luchar contra eso, hay que ponerse frente a un espejo y mirarse. Al natural, sin complejos. Da igual lo que digan tus amigos; da igual lo que te digan en clase; da igual... Valórate, mira dentro de ti. Como dijo Antoine de Saint-Exupéry en el principito: "Lo esencial es invisible a los ojos"



El Poder De Los Libros

Desde la infancia estamos rodeado de letras: en nuestra casa, por la calle, en la guardería... Están por todas partes. Intentamos juntarlas para leerlas, pero no somos capaces, necesitamos la ayuda de al algún adulto ayuda para poder entender lo que dicen. Conforme la vida avanza, la escuela es el siguiente paso, y las maestras con paciencia con van enseñando a como juntar esas letras y entender su significado, hasta que poco a poco la lectura va estando al alcance. 

Es entonces cuando la comodidad se torna esquiva y el mundo de letras nos va agobiando. Leer un pequeño cartel se hace difícil, al igual que un pequeño cuento. Y la cosa suele ir peor. Ahora hay que coger soltura. En esta fase, la lectura se convierte en obligatoria. Los libros impuestos por los padres, profesores, el instituto... Que van seguidos de todo tipo de resúmenes, fichas y exámenes. En este punto los libros se vuelven aburridos y un incordio, provocando que el tiempo para jugar disminuya. 

Hasta que un buen día uno descubre que existe un castillo llamado Hogwarts, y que se esta muy bien ahí viviendo aventuras rodeados de magos; o que se puede viajar por un lugar llamado la tierra media, acompañado hobbits, elfos, hombres, enanos y criaturas extrañas; o que adentrándote en un armario viejo y polvoriento, formas parte de Narnía. Después del magnífico hallazgo, ese adolescente al que no le gustaba leer, empieza a comprender que todo ese amasijo de letras en unas hojas encuadernadas, contienen mundos y aventuras, dándose cuenta de que los libros son mágicos.


La Niña De La Ventana II


Parte II

La Cripta

Poco a poco los ojos de Malcom se iban acostumbrando a la oscuridad, y conforme iba avanzando se iba haciendo una ligera idea de donde podía estar. Mientras andaba por aquél angosto pasillo, se daba cuenta de que no le gustaba estar en ese lugar. Aunque sabía que había llegado su hora, no acababa de aceptarlo. Cuando llegó a lo que parecía un antigua sala, el miedo lo volvió a paralizar al darse cuenta que la niña ya no estaba con él.

Aquella sala débilmente iluminada era un lugar oscuro. Cosas extrañas ocurrían en su interior pero eso Malcom lo ignoraba. Una pequeña corriente de aire frio, se colaba a través de una puerta vieja situada en el extremo opuesto de la sala, parecía que era la única salida. Aterrado nuestro amigo, dispuesto a abandonar ese sombrío lugar, se dirigió corriendo hacía la puerta. Si el miedo le hubiese dejado pensar con claridad, se habría dado cuenta de que esa habitación era su sentencia, una trampa de la que ya no había retorno. Justo cuando estaba llegando a la puerta escuchó un ruido sordo, y una trampilla se abrió bajo sus pies.

Malcom ignoraba cuanto tiempo había estado cayendo, pensaba que se encontraba a muchos metros de la sala, pero en realidad solo estaba a 4 metros del nivel anterior.  Se incorporó lentamente y anduvo hasta topar con algo. Cual fue su sorpresa al descubrir que se trataba de una pared de ladrillos. La cabeza le daba vueltas, ya no sabía ni siquiera donde estaba. Una vez que consiguió poner en orden sus ideas y darse cuenta de que ya no podía volver atrás, echo andar por el único camino que veía accesible.

Llevaba andado un largo trecho cuando sus ojos distinguieron una tenue luz. Con más prudencia que antes aceleró el paso, hasta llegar a una nueva estancia. Desde el umbral de la puerta escudriñó la habitación. Las paredes estaban llenas de estanterías con libros antiguos, en el centro había una mesa que tenia poco polvo encima, con lo que Malcom dedujo que alguien había estado allí no hace mucho. Siguió recorriendo la sala con la mirada hasta que descubrió aterrado que es lo que iluminaba aquel lugar. Encima de la puerta, en una ventana, estaba la niña con un candelabro.

Para leer la primera parte, ve aquí.
Para leer la tercera parte, ve aquí.

Descubriendo Tesoros

Cuando se es pequeño se descubren cosas de todo tipo, todo es asombroso y está lleno de magia. Pero poco a poco te vas acostumbrando a lo que te rodea, lo que antes te sorprendía deja de sorprenderte, y empiezas a darte cuenta que ya nada es nuevo para ti y piensas que ya lo has explorado todo. Sin embargo siempre queda algo por descubrir, por explorar. Puede que sea un tesoro, algo nuevo que desconocías o una persona que siempre ha estado ahí o no, con la que habías hablado solo de cosas triviales o solo habías intercambiado miradas fugaces, pero que nunca te habías atrevido a conocer. Quizás porque la timidez te supone un obstáculo; o no encuentras las palabras apropiadas y piensas que vas a meter la pata; o tu mismo te vas poniendo excusas para no hablar con ella.

Sin embargo, nada dura eternamente y un día decides romper esas cadenas que te impedían conocer a esa persona. Superas la timidez, encuentras esas palabras, desechas las excusas... Y es entonces es cuando averiguas que tus temores son infundados, que tienes que dejar que todo fluya y descubres que siempre ha estado ahí esperando a que tu te acercaras y le hablaras. Es en ese momento cuando descubres cualidades de ella que son muy parecidas a la tuyas: sabe escuchar, es confidente, sabe dar buenos consejos... Da igual el problema que sea, pero siempre esta ahí.

Después de todo eso, es cuando puedes ver a la buena persona que siempre ha estado ahí, oculta esperando a hablar contigo y no te atrevías. Por eso, yo creo que nunca se dejan de descubrir cosas, da igual que seas niño, adolescente, joven o adulto, siempre estás a tiempo de conocer tesoros.